Por: Oscar Azacón Bernáez
Twitter: @Oscar_AzaconUn estadio de fútbol: no existe sitio donde prevalezca con mayor claridad la libertad de expresión, pero ¿en qué punto la libertad de la grada, para decir lo que quiere, comienza a jugar en contra del espectáculo? Últimamente he leído muchas declaraciones de personas que van por primera vez a un partido del fútbol nacional y, a pesar de disfrutar el espectáculo, se quejan de algunos cantos ofensivos que consideran inapropiados por la presencia de niños y adolescentes en el estadio.
Estas quejas no me sorprenden, lo que me parece curioso es el argumento de los asiduos a las canchas que, contradiciendo el discurso que los hace “más venezolanos” por apoyar el futbol, se justifican dando como referencia lo que ocurre en países “más futboleros”. Muchas veces escuché “Son unos pasteleros (?) sin identidad que no tienen cultura futbolística, así que no deberían opinar” habría que comenzar por definir que entienden por Cultura y más importante aún, qué consideran Identidad…
En un país como el nuestro, donde la violencia física se ha convertido en algo aceptable, le hemos permitido mayores licencias a la violencia verbal, que a largo plazo termina siendo tan peligrosa como los puños. ¿En realidad necesitamos estadios que sean hervideros de insultos? Creo que merecemos más que eso.
Me gustaría un futbol en el que las barras se dediquen a apoyar a su equipo y no en vilipendiar al rival. Una grada que sea una fiesta familiar, donde los niños vayan a aprendan los valores del juego y no insultos nuevos. ¿Y si transformamos este contaminado futbol en un verdadero Futbol Venezolano? Un espectáculo que resalte nuestros valores y que sirva de ejemplo a nuestra sociedad y, en especial, los países de los que hemos tomado y sobrevalorado actitudes que va en contra del deporte.
No podemos seguir invitando a la gente a la cancha para después quejarnos si nos echa en cara lo que estamos haciendo mal. La violencia es un problema de sociedad, pero podemos comenzar a combatirla desde la grada. Seguro que por escribir esto recibiré unos cuentos insultos, pero si alguien comparte mi opinión habrá valido la pena.
